Utopía



Para resolver los problemas que sufre la agricultura en el mundo debemos trabajar juntos, consumidores tanto como productores. Afortunadamente, ya existen muchas soluciones!

Una de estas soluciones tiene que ver con el concepto de canasta comunitaria. Hay de diferentes tipos, que varian en función de cada región o país. De la que estamos hablando es la que pudimos ver en Riobamba, una ciudad ubicada en las montañas de la Sierra Central de Ecuador.

El proyecto Canasta Comunitaria nació en 1987 cuando 25 familias urbanas quisieron hacer el trabajo necesario para garantizar su soberania alimentaria – básicamente la idea es que todas las personas tienen el derecho a un acceso seguro y permanente de alimentos limpios, saludables y en cantidades suficientes – y en la ideal producción de productos realizados a nivel local y acorde con las tradiciones locales. En Ecuador, tanto como para todo el resto del mundo, este derecho es garantizado por la constitución!

Por 12 años este proyecto se llevó a cabo dentro de estas 25 familias. Luego en el año 2000, con la dolarización de la economía ecuatoriana que resultó ser un torbellino social, el concepto fue adoptado por un grupo mucho más grande de consumidores. Este grupo fue el que después creo la Fundación Utopía para dirigir el proyecto.


Así es como funciona: cada familia paga $1 como cuota para su inscripción y envía un delegado para que participe del trabajo comunitario cada vez que sea requerido. Cada familia puede pedir hasta dos canastas. Si una familia quiere más canastas entonces trendrán que trabajar más seguido. Todas las familias tiene el derecho a voto en las asambleas que se realizan cada tres meses y donde se toman las decisiones más importantes. En cada asamblea, un grupo de 9 personas es seleccionado para asegurar la continuidad del proyecto. Este grupo de 9 organiza reuniones, evaluaciones y eligen los días de trabajo en la comunidad, además de representar a la comunidad tanto a nivel local como nacional en reuniones y encuentros.

Luego, cada 15 días, las familias pagan por adelantado el valor de las canastas. Este precio es acordado por la asamblea. Estos fondos comunitarios, administrados por un delegado de las familias y un miembro de la fundación, son utilizados para comprar los productos y cubrir costos administrativos. Cada familia recibe cada 15 días un recibo de los gastos de la organización.

Todos los sábados se realiza el trabajo comunitario. Con un sistema de rotación estricta, un grupo de familias se reúne a las 6.30 de la mañana en la oficina de la fundación para recibir los productos traidos directamente por los productores para pesarlos, envolverlos y organizarlos en pilas para cada una de las familias.

Alrededor de las 10.30 se acercan el resto de las familias con sus canastas, bolsos y hasta carretas para buscar su comida. Se forma una fila y la distribución es manejada rápidamente, con alegría y risas.

Lo que más nos impactó a nosotros cuando visitamos al grupo un sábado de trabajo fue la diversidad dentro de las familias involucradas. En oposición a lo que siempre veíamos con CSA’s , toda clase social y grupo parecía estar presente y ser parte de la comunidad.

Obviamente, la situación de la producción orgánica en Ecuador es distinta de la de USA y Europa (donde se entregan grandes subsidios a la siembra convencional, haciendo imposible que haya una competencia justa entre siembra no-orgánica y orgánica) pero la clave del éxito de Canastas Comunitarias es que cuando se unen cientos de familias para comprar productos orgánicos, se crean importantes economías de escala. Esto le da a las familias un cierto poder para determinar el precio que pagan – un poder que es balanceado por el principio fundamental de apoyo a los productores locales pagando siempre un precio justo.

El otro éxito del proyecto reside en el grado de compromiso por parte de las familias. Son una parte integral de la administración y manejo del proyecto. Hay frecuentes talleres y visitas a las granjas para que cada familia se informe sobre el extenso campo de la nutrición y las dietas y así lograr una relación directa con las personas que producen sus alimentos.

Por nuestra parte, creemos que este proyecto representa el futuro de la alimentación urbana. Es claro que las ciudades deben crear fuertes lazos con el campo si queremos tener una alimentación sana y que le permita a los productores recibir un salario decente a cambio de su compromiso con el cuidado por la tierra.

Es un éxito seguro!

Para más información puedes escribir a:
Fundación Utopía: utopiariobamba@gmail.com
Dirección: orozco 40-50 y Cipreses, Riobamba, Ecuador. T: 032-963-620

3 Responses to Utopía

  1. Pingback: Bolivia | permacyclists

  2. Gordon Magill says:

    An excellent report! Once again, bravo for your informative reporting! Gorgeous photos of Bolivia, you fortunate travelers!
    I’m struck by the vast gulf between the consciousness represented by such socially concerned endeavors, such as Canasta Comunitaria, and the consciousness represented by the recent huge popularity here of a series of books called “The Hunger Games” which have been best-sellers, and are being made into a Hollywood film, to be released this summer, also called The Hunger Games. It is set in a future world of abject poverty and hunger, where a tiny majority of the super-rich control everyone else. Each year a series of “hunger games” is held, where teenagers from each province of the “nation” are picked to compete in lethal games, in which they have to kill each other by whatever means possible. It sounds ghastly, and is predicted to gross $100 million at its first release. American kids are ecstatic about this coming film, and everyone is reading the books. Whether this is some sort of socially redeeming message, or just another voyeuristic fantasy to stimulate the popular imagination of youth here remains to be seen, I guess.
    Our best wishes for continued great adventures!
    Gordon and Linda Marie

  3. Thanks for your comments guys – we had never heard of the Hunger Games, frankly it sounds awful! I think we’ll have to skip that one. It’s sad to see sometimes how we can joke in the north about things that are dead serious in the south. We are often impressed by the social awareness of people we meet here in Latin America, there is a real culture of struggle and “la lucha” that seems to permeate everything people do. No matter where we are, “Government” is a 4-letter word and sometimes it feels like Che is still alive and off in the hills somewhere waiting to make a comeback. Sometimes it can be a bit overwhelming, I’ll admit, but generally it’s inspiring to see so many people who really value solidarity and really believe in building a better future. Something we can learn from folks down here maybe. Hope you guys are well!

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