SONATI

Cualquiera que desee haber vivido en un mundo mejor – sea tanto por razones ambientales, justicia social o equidad racial, no importa – se ha encontrado con la misma frustración: ese sentimiento aplastante que produce saber que a la gente… simplemente… no le importa. Ideas como las de Earth Charter de “respetar a la Tierra y la vida en su total diversidad” y “ preocupate por la vida comunitaria con entendimiento, compasión y amor” pueden parecer inalcanzables algunas veces – cómo pueden las personas respetar e interesarse por el planeta si no les importa un bledo? Cómo dijo Nony Dattner de Sonati en Nicaragua “las personas que no se preocupan ni aman a la naturaleza nunca querrán protegerla”.

El respeto por la Tierra, el cuidado por la vida comunitaria, estos sentiemientos no nacen en una persona por sólo leer un buen documento – tiene que ser enseñado. Un mundo mejor tiene que empezar con la educación. Otra vez, como planteó Nony “la única manera de hacer un cambio es trabajar todos juntos para dar el conocimiento, el interés y el amor por la naturaleza, las personas son los niños y ahí es donde nos focalizamos”.

En León, Nicaragua, los amigos de Sonati están enseñando diariamente el amor por la naturaleza. El proyecto se focaliza en tres técnicas diferentes. Primero, a través de charlas en las escuelas. Sonati trabaja con jóvenes de 3 a 18 años, recibiendo todos los años la misma cantidad de asistencia, convirtiéndose en una parte real del proceso educacional. Trabajan con videos, fotografías y hasta llevan a un árbol cantante que se llama “Chapulin” que le enseña a los niños la importancia de los árboles y porque no deben ser talados. Para alguna actividades, como por ejemplo el tráfico de animales salvajes, el cambio puede ser inmediato y permanente. “(el tráfico de animales salvajes) Es un tema en el que en una hora podemos cambiar el comportamiento de los niños. Mayormente cambiando la información que tienen sobre ello”.

La segunda iniciativa, que produce incluso cambios más profundos en la vida de los niños, son visitas fuera de la ciudad y hacia los bosques que la rodean. El objetivo aquí es, por supuesto, enseñarles sobre los bosques para que comprendan mejor su medioambiente. Pero más allá de eso, la esperanza radica en que aprendan a amar a la naturaleza. Este es el paso más importante, porque una vez que un niño aprende a amar a la naturaleza, ideas como el reciclado, la protección de los bosques, no comer ni comprar especies en peligro de extinción como mascotas, se hacen evidentes y duran toda la vida. Nadie maltrata intencionadamente algo que ama.

La tercera iniciativa es, al menos para nosotros, la enseñanza más excitante. Estas son clases en las que se trabaja ese amor por la naturaleza y se profundiza para convertirlo en liderazgo ambiental y activismo. Estas clases se dictan fuera del colegio, con grupos no mayores a 15 alumnos, que tienen de 8 a 15 años. Si el objetivo de las otras dos clases es que aprendan a no contaminar o a no comprar animales en peligro de extinción como mascotas, el objetivo de esta última es dar un paso más allá – tratando de que los chicos se conviertan en protectores activos del planeta, preparados para invertir su tiempo y dinero en crear un mundo y país mejores. “Sólo así nos consideramos exitosos” nos dijo Nony.

Para ilustrar cuán bien puede funcionar, el nos relató la historia de un reciente graduado del curso de liderazgo ambiental y activismo que había estado trabajando como voluntario con Sonati. Nony y el resto del equipo vieron que el joven pasaba demasiado tiempo en la oficina y participando en el proyecto, su trabajo equivalía al de un empleado contratado. Entonces fue así como decidieron no tratarlo como un graduado, y Nony organizó una reunión para discutir el pago de un salario para él – pero el joven lo rechazó. Él no quería recibir el dinero. Nony insistió. El jóven rehusó nuevamente. Sólo después de una discusión que duró dos horas Nony logró convencer al joven de que reciba dinero a cambio de su trabajo.

Es difícil decir cuán increíble es esta historia. En nuestros viajes por el mundo en desarrollo, escuchamos sin excepción que todas las ONG’S pelean en la opuesta dirección, sintiéndose regularmente obligados a pagar hasta $10 por persona para hacer que la gente atienda y gane interés por algunas horas de talleres sobre temas como la salud y el medio ambiente. Los amigos de Sonati son los únicos que escuchamos que hayan luchado en la otra dirección, tratando de convencer a las personas que no quieren cobrar que acepten un salario justo.

Es una prueba de dos cosas. Primero, la flexibilidad de financiamiento del proyecto – gracias a un hostel de jóvenes y al equipo de guías de montaña, Sonati es completamente financiado de manera independiente y libre de depender de donaciones – un lujo que la mayoría de las ONG’S sólo pueden soñar. Segundo, y no hay duda que más importante, es que la gente que cursa los talleres en Sonati y aprende del planeta aprende también a amarlo. No es por dinero que lo hacen sino para crear un futuro mejor.

Las personas con las que trabajan, realmente, se interesan.

3 Responses to SONATI

  1. Dan says:

    Keep up the good work. Great stuff. We need more things like this in the states…. Love, Dan

  2. SONATI says:

    Dear Anna & Dave,

    It was a pleasure to meet you.
    Thank you for all your help and continue the great project you carry on!

    Best,
    SONATI family

  3. All the pleasure was ours dear SONATI.
    You are the ones doing the great work, we merely put a microphone in front of you. We love to share your positive work and we just hope that more people will get inspired by you guys.
    Take care! A&D.

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